A cien años del estridentismo

Por Edgar Alejandro Hernández

El estridentismo ha sido considerado históricamente un movimiento literario de vanguardia que inició oficialmente en diciembre de 1921 cuando Manuel Maples Arce (1900-1981), un joven poeta y estudiante de leyes, publicó Actual No. 1 (Hoja de Vanguardia. Comprimido Estridentista de Manuel Maples Arce), un manifiesto que pegó en las paredes de la Ciudad de México como si fueran anuncios publicitarios.

Es importante destacar la performatividad de esta iniciativa, ya que es lo que desde el inicio dio el tono para exceder las cuestiones meramente literarias y convocar a un grupo de artistas que produjeron grabados en madera, pinturas, acuarelas, fotografías, esculturas, caricaturas, murales y, obviamente, libros ilustrados, para reflejar las inquietudes de la vida posrevolucionaria y transmitir el dinamismo de la modernidad y de la capital.

El estridentismo fue formalmente la primera vanguardia artística del siglo XX en México y su estela abrió de forma temprana el cuestionamiento de qué significaba ser moderno y mexicano en el contexto posrevolucionario. Sin embargo, el auge del muralismo, que arrancaría en 1922, obnubiló este fructífero debate y su inscripción en la historia del arte quedó relegada a un segundo plano, aún cuando connotados miembros del llamado renacimiento mexicano, como Diego Rivera (1886-1957), participaron activamente en las publicaciones estridentistas.

Si bien Actual No. 1 fue una iniciativa individual de Maples Arce, su impacto logró convocar rápidamente a un grupo de artistas que mantendrían durante más de un lustro este movimiento en la Ciudad de México, Puebla y Xapala. En Actual No. 1, de acuerdo con Linda Klich, el poeta utilizó una retórica enardecida inspirada en vanguardistas europeos, como el futurista italiano Filippo Tommaso Marinetti (1876- 1944) y el español ultraísta Guillermo de Torre (1900- 1971).

“Maples Arce se proclamó a sí mismo como un líder cultural, emitiendo un llamado al despertar de escritores y artistas mexicanos autocomplacientes fieles aún a lo que consideraba que eran los preceptos académicos rancios y al estilo modernista (simbolista) caduco de la generación previa. El joven poeta declaró que dichos estilos eran obsoletos e incapaces de reflejar los nuevos sentimientos de la modernidad o el optimismo que se extendía por México durante el periodo revolucionario. En cambio, Maples Arce retaba a los mexicanos a encontrar modelos formales en innovaciones europeas recientes, como el cubismo, el futurismo, dadá y el ultraísmo, y a adoptar la nueva belleza de la máquina” (Klich, 2017, p. 301).

Klich explica que el poeta no buscaba una mera imitación de estos movimientos que lo inspiraron, sino que los proponía como base para formas culturales modernas netamente mexicanas que transmitirían preocupaciones locales y participarían en la cultura cosmopolita.

Luis Mario Schneider señala que uno de los aspectos más sobresalientes de Actual No. 1 lo constituye la imperiosa urgencia de cosmopolitismo en la vida humana, ya que en su manifiesto Maples Arce afirmaba que “ya no es posible tenerse en capítulos convencionales de arte nacional” puesto que el telégrafo, el ascensor eléctrico, las locomotoras, que “se atragantan de kilómetros”, "los vapores que humean hacia la ausencia”, transforman y modifican el medio histó­rico a la vez que influyen en la vida cultural de los pueblos, creándose "la unidad psicológica del siglo” (Schneider, 1985, p.167).

Como ocurre con varios movimientos de vanguardia, el estridentismo rechazaba la tradición y los estilos establecidos, para apostar por todo aquello que en su momento se consideraba como innovación tecnológica y formal. La vía más directa de lograr este cambio era convocar “a todos los poetas, pintores y escultores jóvenes de México, a los que aún no han sido maleados por el oro prebendario de los sinecurismos gobiernistas, a los que aún no se han corrompido con los mezquinos elogios de la crítica oficial y con los aplausos de un público soez y concupiscente" (Maples Arce, 1921, p. 135).

Dentro de los que atendieron la convocatoria de Maples Arce se encontraban los escritores Germán List Arzubide (1898-1998), Salvador Gallardo (1893-1981) y Arqueles Vela (1899-1977); y los artistas Ramón Alva de la Canal (1892-1985), German Cueto (1893-1975), Leopoldo Méndez (1902-1969), Jean Charlot (1898-1979) y Fermín Revueltas (1901-1935), así como los compositores Silvestre Revueltas (1899-1940) y Manuel M. Ponce (1882-1942). Había otros colaboradores, pero ésta puede considerarse la alineación más reconocida.

Todos se reunían cotidianamente en un restaurante de la colonia Roma que fue bautizado por ellos mismos como Café de Nadie, ya que el dueño parecía siempre estar ausente. Este lugar se volvió crucial para el movimiento y se convirtió en el epicentro donde lo mismo escribían que ofrecían recitales, conciertos y exposiciones. No es casualidad que una de las obras que más identifican al estridentismo sea la pintura que realizó Alva de la Canal bajo el título Café de Nadie (1930), donde se retrató con un estilo cubista a los principales miembros del movimiento.

Si se observa en contraste con el movimiento muralista, el estridentismo seguía la ruta contraria, ya que se oponían abiertamente a los temas pintorescos o decorativos que tuvieran como centro las tradiciones populares o los paisajes rurales, para crear un imaginario que destacara el papel transformador de la tecnología que pudiera retratar a un México dinámico y en permanente cambio.

La literatura y el arte tuvieron dentro del estridentismo un desarrollo técnico que fue central dentro de esta corriente artística. Por poner uno de los ejemplos más recordados se destaca la innovadora técnica de grabado en madera que en ese momento adquirió una relevancia significativa a partir de la obra de Jean Charlot.

Quien también generó un contrapunto para la plástica mexicana fue el escultor Gemán Cueto, a partir de máscaras policromadas que ponían menos atención en la representación fiel de los retratados y más impulso a la experimentación con materiales como el yeso, el papel maché o el cartón, para retratar nuevamente a los miembros estridentistas.

El campo editorial fue el mayor difusor del movimiento estridentista en México. Las autopublicaciones como la hoja volante Actual, que tuvo tres números, el Manifiesto Estridentista, que tuvo cuatro entregas, o Irradiador. Revista de Vanguardia fueron ediciones efímeras pero con una gran relevancia para el desarrollo del grupo, así como la publicación de libros y poemas de Maples Arce, List Arzubide y Arqueles Vela, que despertaron el interés y la polémica suficiente como para que el movimiento lograra consolidarse durante casi una década.

Dentro de los periódicos nacionales el apoyo que obtuvieron de El Universal Ilustrado fue crucial a la hora de divulgar la obra, ya que en general era poco atendida por la prensa del momento o abiertamente ninguneada.

De acuerdo con Schneider, un punto y aparte dentro de la producción literaria está el poema “Canción desde un aeroplano” (1927), que se incluye en el libro Poemas interdictos de Maples Arce, el cual puede considerarse como la pieza más vanguardista del movimiento estridentista, además de que se trata de uno de los poemas más perfectos de la lírica mexicana, el cual lo compara con “Altazor” (1931), de Vicente Huidobro, al cual se anticipa (Schneider, 1985, p. 189).

El último periodo del estridentismo se dio en Xalapa Veracruz, con el apoyo del gobernador Heriberto Jara, quien apoyo al movimiento con la publicación de Horizonte, que dirigía List Arzubide. Sin embargo, la tensión política en el estado provocó la salida del mandatario y el regreso de los estridentistas a la Ciudad de México, quienes al poco tiempo tomaron rumbos separados.

A 100 años de su fundación, aún es complejo dimensionar el peso específico que tuvo el estridentismo dentro del arte mexicano. Tal vez el corte de caja que hace Klich nos permita rastrear históricamente su estela:

“El énfasis del estridentismo en la acción conjunta, la innovación forrmal y una perspectiva internacional de igual forma estableció los cimientos para los colectivos de la década de 1930 como la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR) y el Taller de Gráfica Popular (TGP). El movimiento dio energía al desarrollo del arte moderno mexicano, representando una Ciudad de México que resuena con la metrópolis bulliciosa actual de omnipresentes construcciones y cambio constante. La visión estridentista de la modernidad mexicana contradijo la estética de mexicanidad que promovía el Estado y dejó al grupo en gran parte Fuera de la historia del arte oficial, pero, como demuestran los artistas que recurrieron a sus impulsos, su impacto en la dirección del arte mexicano durante el siglo XX es innegable” (Klich, 2017, p. 308).

Referencias

Linda Klich. “México estridentista”. En Pinta la Revolución. Arte moderno mexicano, 1910-1950, Matthew Affron (ed.), 2017.

Luis Mario Schneider. “El estridentismo. México 1921-1927”, 1985. En El movimiento estridentista de Germán List Arzubide, Alias, 2019.

Manuel Maples Arce. “Actual No. 1 (Hoja de Vanguardia. Comprimido Estridentista de Manuel Maples Arce)”, 1921. En El movimiento estridentista de Germán List Arzubide, Alias, 2019.

Texto publicado en el número 315 de la revista Correo del Maestro.