Por Erick Vázquez
La Colección Gelman, una de las colecciones de arte más importantes del mundo, ha atravesado históricos avatares, dignos de un drama novelesco que, si no viviéramos en México, lindaría con lo inverosímil: integrada por treinta obras declaradas monumento artístico ―particularmente diez cuadros de Frida Kahlo― fue comprada por Marcelo Zambrano por medio de un préstamo de Sotheby’s respaldado por el banco Santander. ¿Qué significa este malabar? Que si Zambrano no cubre la deuda a tiempo, la colección pasa a ser propiedad del banco Santander de España. Hace un mes, durante La mañanera del pueblo, una pregunta que interpeló a la presidenta Claudia Sheinbaum sobre este asunto ―que se había manejado con absoluta discreción― empezó a provocar respuestas, posicionamientos. El banco Santander anunció en su página web:“A partir de enero de 2026 Fundación Banco Santander gestionará la Colección Gelman Santander, formada por un conjunto de 160 obras reunidas por el matrimonio Gelman, desde el año 1941 hasta 1998 […]. Estas obras no sólo son fundamentales dentro de la colección Gelman Santander, sino que se cuentan entre las más significativas del arte mexicano del siglo XX”. Para entonces, y según podemos leer en las cédulas del Museo de Arte Moderno, la Colección Gelman ya se llamaba colección “Gelman Santander”. Ana Botín, presidenta de Santander, afirmó:
Este acuerdo es una gran expresión de la confianza y la amistad entre México y España, dos países con tanta relación económica, social y cultural. La Colección Gelman Santander es una de las más importantes del arte del siglo xx y una muestra extraordinaria de la riqueza artística de México. Es una gran noticia que Santander, a través de su Fundación, asuma la gestión de este conjunto artístico excepcional y contribuya a su difusión internacional. Me hace gran ilusión anunciar que esta será la primera gran exposición de Faro Santander antes del verano (Fundación Banco Santander, enero 2026).
A este pronunciamiento le siguió un desastre de declaraciones incongruentes por parte de Claudia Curiel, titular ejecutiva de la Secretaría de Cultura de México, y Alejandra de La Paz, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (inbal). Un comunicado de Santander, del día 23 de marzo de 2026, expresa: “Como se ha informado reiteradamente la Fundación Banco Santander estableció un acuerdo con la Familia Zambrano para la gestión de la Colección Gelman Santander mediante el cual la Fundación estará al cargo de la preservación, estudio, cuidado y exhibición temporal de este emblemático acervo de arte mexicano en reconocidos museos alrededor del mundo, como es el caso de Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, donde actualmente se exhibe […]. Es fundamental precisar que dicho acuerdo no implica, en ningún caso, ni la adquisición ni el traslado definitivo de la Colección fuera de México, cuya propiedad corresponde a la familia Zambrano, coleccionistas mexicanos”.
La chispa de todo este merequetengue relució en La mañanera del pueblo, espacio en el que la presidenta de México hizo pública la carta que firmamos varias personas. Claudia Sheinbaum subrayó que esas firmas constituían “un grupo de gente que estaban en contra de su gobierno (aunque no todos)”. Dado que históricamente los críticos de arte no solemos gastar nuestro tiempo en estar en contra de algún gobierno, me reuní (EV) con Edgar Alejandro Hernández (EH) y María Minera (MM) para hablar sobre el tema.
MM: El gobierno no tiene el dinero que se necesita para comprar la colección, pero que encuentren la manera: pueden hacer un fideicomiso mitad público, mitad privado, y dejarla en el museo de arte moderno. El riesgo inminente es que una vez que salga de suelo mexicano, ya todo va depender de la buena voluntad y el prestigio de las instituciones involucradas. Todo aquí ha sido de palabra, por ejemplo, el museo al que va a llegar ni siquiera existe, pero confiamos en que estará bien. Según Arte informado: “El Estado mexicano tiene herramientas legales para intervenir, pero no para hacerlo de forma retroactiva. No puede deshacer la venta de 2023. No puede recuperar las obras que ya hayan sido vendidas en subasta. Pero puede condicionar la renovación de los permisos de exportación temporal. Puede exigir garantías reales, como una fianza, y no declaraciones de prestigio. Puede investigar si el inbal siguió todos los procedimientos establecidos en la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos antes de firmar el convenio de enero de 2026. Y puede negarse a prorrogar el acuerdo más allá de 2030 si no se garantiza el retorno efectivo de las obras”.
EH: Hay varias cosas que se pueden hacer. Este caso no es tan grave si lo comparamos con lo que sucedió con el caso de Remedios Varo. Imagínate: todo había llegado a la Suprema Corte de Justicia, y casual y mágicamente, la pgr aparece con un documento después de cinco años de juicio. Era un caso mucho más complejo legalmente, porque la Suprema Corte ya había sobreseído esos amparos, habían pasado mil cosas, y se pudo solucionar.[1]
MM: Carlos Lara (abogado especialista en litigio estratégico en materia de arte) opina que sería facilísimo que la presidenta le otorgara estatus de monumento artístico de la nación a la colección completa…
EH: Como se hizo con la colección de Octavio Paz.[2]
MM: Y no sólo a las treinta obras ya protegidas, sino a las 160 obras que se van a España. Sospehco que van a traer los Fridas cada dos años para que no haya alboroto, y el resto lo van a vender, como lo hicieron en la subasta del 2024. Yo la verdad creo que a Curiel y Alejandra de La Paz no les pasó por la cabeza que esto iba ser un problema.
EH: Sí, no lo vieron.
EV: Algo que plantea Edgar en su texto (sobre el caso Remedios Varo) es que esta no es la primera vez que sucede, a lo mejor esta es una ocasión particularmente escandalosa, pero esta es una conducta recurrente por parte de la institución cultural mexicana de cualquier época o gestión.
MM: Antes de responderte eso, no quiero que se me pase que me puse a hacer una revisión hemerográfica. Edgar, tienes que reunir todas tus entrevistas con Littman, las cosas que dijo son aberrantes, eso de: “Yo me siento como una novia y vienen todos los pretendientes”. Televisa le ofreció quedarse con la colección, el Museo Nacional de Arte le ofreció hacerle una sala nueva, especial para toda la colección. El gobierno de Veracruz le ofreció hacerle un museo completo, creo que Puebla también y algo por el estilo la unam. Littman no quiso, porque el negocio redondo es viajar la colección, rentarla. A él no le importó no cumplir con el deseo de Natasha Gelman de dejarla en un museo en México. Las entrevistas que tú hiciste en esos años, Edgar, dejan ver su veleidad: a veces decía que por fin se iba a cumplir la voluntad de Natasha de que se quedara en México, a veces decía que no.[3]
EH: Es un personaje siniestro. Jamás se nombró como heredero. Es algo que no se atrevía a hacer. Se nombraba albacea. Se quejaba de que estábamos obsesionados con la sede, de qué iba a pasar con la colección, porque no sólo es la colección, es la herencia también, la colección también de arte prehispánico, que nadie sabe dónde está.[4]
EV: Para el caso, Littman sale de la escena en el 2024.
MM: 2023, que es cuando se vende. Es importante entender lo de Littman porque es el antecedente. Ahora Littman se quiere hacer pasar por un gran mecenas, el gran benefactor, ofreciendo obras en donativo a museos, pero con respecto a lo que preguntabas acerca de una conducta que se repite administración tras administración, la respuesta es: absolutamente. No es un problema exclusivo de la 4T, aunque ellos lo están haciendo notoriamente mal.
EH: Porque mira que los panistas eran bastante torpes. Ya hasta cuando tenían el agua al cuello reaccionaban. El tema es que Sari Bermúdez, hasta el 2005, nadaba de muertito con respecto a la problemática del caso Remedios Varo, yo recuerdo que hablé varias veces con el abogado y él me decía: “Yo voy a venir con las camionetas por las obras y me las voy a llevar todas, y te invito para que lo veas”. Y ya cuando eso estaba a dos de pasar, porque los amparos se caían uno tras otro, se mete la pgr.
EV: Lo cual es curioso porque Fox no era particularmente sutil, lo que me parece es que aquí hay un tema muy sensible, un elemento emocional muy fuerte, porque se trata de Frida, por lo cual son más temerosos, más cuidadosos.
MM: Mi sensación es que… a lo mejor estoy pecando de ingenuidad, pero quiero creer que las autoridades culturales no están metidas de manera corrupta en este asunto.
EH: Exacto, es un problema más de omisión.
MM: Omisión e ingenuidad brutal respecto a que lo que estaba en juego: eran los últimos diez Frida Kahlo, y no sólo los últimos, sino que tiene un valor inigualable porque la obra de Frida es muy dispareja, pintó poco pero además muchos de sus cuadros están o inacabados o no son tan buenos, porque ella estaba muchas veces en condiciones pésimas, postrada en una cama, sin poder agarrar apenas un pincel, y Natasha Gelman escogió los mejores. Las autoridades no pensaron que esto iba ser una papa caliente. No se dieron cuenta de que al poner el énfasis en que España iba cuidar estas obras, estaban implicando que era porque nosotros no podíamos hacerlo.
EV: Replica entonces una situación de despojo, despojo de tesoros nacionales, y en este caso uno sin precedentes porque Frida sí refleja una identidad nacional de manera clara.
EH: Es más grave porque la bandera política actual es “estamos repatriando el patrimonio”, la propaganda actual del gobierno federal, parte de su statement, es decir “estamos recuperando”. Lo curioso es que Frida Kahlo es tan popular que no hay ciudadano que no la reconozca.
MM: Como una especie de respuesta a la muestra neoliberal de “Esplendor de treinta siglos”, el sexenio pasado se hizo esta exposición ridícula que se llamó “La grandeza de México”, en donde se hacía énfasis en nuestro pasado prehispánico como la cosa más gloriosa, y que llegaba hasta Saturnino Herrán, y un poquito al muralismo más hegemónico. Es trágica esta visión porque revela lo que el gobierno piensa sobre el arte contemporáneo. En la visión de la 4T, la grandeza de México se acaba en 1930, y los disidentes del muralismo como Frida, como los pintores gays de esa época, no forman parte de la grandeza de México. ¿La Ruptura? olvídalo. Lo que está tremendo es cómo, poco a poco, vamos perdiendo, ya no podemos ver los murales de Palacio Nacional, los murales ya son sólo para la presidenta y los funcionarios y las que se asolean las piernas en las ventanas. Poco a poco, el desprecio es tan profundo que lo vas sintiendo. El patrimonio no se pierde de golpe, de un día al otro. Se va perdiendo poco a poco.
EV: Eso explicaría las fórmulas demagógicas, congruentes en la contradicción, como que la presencia de la colección en el Faro Santander va ser “permanente pero dinámica” (Daniel Vega Pérez, El País, 21 de enero 2026), la colección se va ir pero va a volver, en dos años, o en cinco, pero con posibilidad de extensión.
MM: Va a ser una colección dentro de la colección, dijeron. Y de pronto aquí tratan de ocultar eso de la manera más torpe posible, regañándonos, como si se pensara que es ilegítima la preocupación por Frida, preguntándonos dónde estábamos hace veinte años.
EH: Pues aquí estábamos. Haciendo nuestro trabajo.
EV: Lo que replica curiosamente lo que decía Littman: “¿Cuál es la obsesión por la sede?”
MM: Es increíble que seamos nosotros los que estemos exigiendo que se cumpla la ley, y que el gobierno intente darle la vuelta, sacándose de la manga cualquier cosa con tal de callarnos. Es interesante lo de las declaratorias. Una de las primeras declaratorias dice que las decisiones del inbal las tiene que tomar un comité de expertos, eso está en la ley, y ahora una decisión de este tamaño, la toma una sola persona: Alejandra de La Paz.
EH: Al final lo que firmó Alejandra de La Paz, la subdirectora Dolores Martínez, Marisol Argüelles directora del MAM, y Gerardo Cedillo, coordinador de artes visuales del INBAL, es un acto de autoridad. Es un documento que se puede impugnar. Hay un aspecto legal y un aspecto profundamente político, de interés público. El gobierno tiene vela en el entierro, pensaron que podían nadar de muertito.
EV: Hay dos aspectos entonces, uno legal y uno político. Lo curioso es que sean tan confusos uno y otro, que se empiece hablando del aspecto legal y se termine hablando del aspecto político y viceversa.
MM: Como si el inbal fuera una ong, que se limita a observar cómo operan los privados.[5]
EH: No es exclusivamente un asunto entre privados porque hay una declaratoria. Lo de Remedios Varo era un pleito de privados, Walter Gruen y la sobrina, Beatriz Varo Jiménez, pero se mete el inbal, ¿qué tiene que ver la pgr ahí, si era un asunto exclusivo de privados?
MM: Por lo menos un gobierno que se dice de izquierda no tendría que ser servil a los intereses privados.
EH: Exacto. La actitud es servil.
MM: Definitivamente, no vieron la dimensión política del asunto. Es especialmente sensible para mí que se vaya a España, de todos los lugares posibles.
EV: Una situación a la inversa hubiese sido inimaginable, que una institución financiera mexicana se pusiera a comprar picassos para traérselos a México.
EH: Hay un caso reciente de un Caravaggio…
MM: Parecer ser que en vida de Caravaggio un Ecce Homo llegó a España gracias a un cura, y hace un par de años apareció en una subasta, los especialistas identificaron que se trataba de un Caravaggio, se detiene inmediatamente la subasta y el gobierno declara que no puede salir de España. Finalmente lo adquiere un inglés, que vive en España, y la adquiere con la obligación de prestarla al Estado para su exhibición. Es propiedad privada de este inglés, pero la obra no sale de España y el propietario está obligado a prestarla. Punto. El otro caso de Caravaggio es de enero, de este año, Italia anunció que había comprado un retrato por 40 millones de euros, y dicen muy explícitamente “lo compramos por su valor excepcional y para impedir que termine en manos privadas”.
EH: Hay varias vías, a final de cuentas se puede expropiar, porque es un caso con un camino legal fraudulento.
EV: Para el caso, ¿en cuánto se compró se la Colección Gelman?
MM: Lo que sacó Arte Informado es que el préstamo de Sotheby’s fue de 187 millones, lo que se quiere es sacarla de México porque afuera un sólo Frida puede valer mucho más que eso.
EV: Parece que la estrategia es que, una vez que se afirma que en un par de años vuelve, lo vamos a dejar por la paz y el asunto se va a olvidar. Esta es una consecuencia de nunca haber tenido una política cultural.
MM: Da mucha tristeza, en la Ciudad de México hay 130 mil personas haciendo fila para ver a Frida, no puede ser que en otros países sí sepan capitalizar sus tesoros culturales. Es producto de la falta de visión, que no tengamos una ley de mecenazgo, como en otros países, para que le entren los privados, porque el dinero público no es suficiente. Son acuerdos que en México se ven con recelo. Nos preguntan por qué estamos defendiendo a Frida y no a los del capítulo 3000: porque todo está conectado, porque el caso de la Colección Gelman y de Frida es una punta del iceberg, una parte excepcionalmente visible del desprecio a los trabajadores de la cultura y de la falta de protecciones adecuadas al arte nacional, que a fin de cuentas es el archivo de nuestra memoria y nuestra identidad. Como el tema es tan visible, a esto le entran periodistas que normalmente hablan de política, de finanzas, y la nota se ha vuelto internacional. El diario de Cantabria sacó una nota acerca de que el Faro Santander va aplazar su inauguración porque la Colección Gelman no va salir en tiempos, y los comentarios allá son de un racismo y un desprecio difícil de creer. Y, desde luego, a Santander le vino perfecto tener una colección de calidad mundial y no le van a meter toda esa lana para tenerla nada más dos años.
Referencias
Arte informado. (18 de abril de 2026). La ruta del dinero detrás de la Colección Gelman: quién custodia, quién calla y quién se llevó las obras https://www.arteinformado.com/magazine/n/la-ruta-del-dinero-detras-de-la-coleccion-gelman-quien-custodia-quien-calla-y-quien-se-llevo-las-obras-7762
Canal 22. (6 de abril de 2026). Programa especial Colección Gelman: Bien público y acervo privado Entrevista con Alejandra de la Paz Alejandra de la Paz. https://www.youtube.com/watch?v=f-JBK9loGVs
Fundación Banco Santander. (s. f.). Colección Gelman Santander. https://www.fundacionbancosantander.com/es/cultura/arte/coleccion-gelman-santander
Fundación Banco Santander. (21 de enero de 2026). Santander gestionará la Colección Gelman, una de las más relevantes del arte mexicano del siglo xx. https://www.santander.com.mx/ceb/2026/santander-gestionara-la-coleccion-gelman.html
Fundación Banco Santander. (23 de marzo de 2026). Aclaraciones sobre la Colección Gelman Santander https://www.santander.com.mx/ceb/2026/aclaraciones-sobre-la-coleccion-gelman-santander.html
Gobierno de México. (06 de abril 2026). Mañanera del pueblo. https://www.youtube.com/live/rOz-wwy1Klo?si=y1dwXtutYkwQAsqE
Milenio, entrevista de Vicente Gutiérrez a Gerardo Estrada, publicada el 22 de enero de 2026. https://www.milenio.com/cultura/coleccion-gelman-debio-quedarse-mexico-gerardo-estrada#
Secretaría de Cultura del Gobierno de México. (26 de julio 2019). Comunicado. https://cultura.cdmx.gob.mx/comunicacion/nota/0871-19
“No aprendieron del caso Remedios Varo”, https://ww1.cuboblanco.org/revista/gelman
[1] “No aprendieron del caso Remedios Varo”, por Edgar Herández para Cubo Blanco
[2] “La Declaratoria de Monumento Artístico del legado Octavio Paz asegura la preservación del archivo personal del poeta, sus manuscritos y mecanoescritos de poemas, ensayos, aducciones artículos, su correspondencia privada, y ante todo, garantiza que ninguna parte de ese legado podrá salir del país”. Según el comunicado de la Secretaría de Cultura en la página del Gobierno de México, 26 de julio 2019.
[3] “Gerardo Estrada, quien fue director del inbal de 1992 a 2000, dice que, en esa época, el gobierno de México tuvo la oportunidad de comprar la Colección Gelman, compuesta por 160 piezas entre las que destacan obras de Kahlo […]. Sobre la revelación de que la familia Zambrano compró la colección en 2023, Gerardo Estrada opinó: ‘La familia tiene una tradición de proteger el arte mexicano. Hicieron todo lo posible por crear el Museo de Monterrey, pero el hecho de que la administre Santander ya no me gusta mucho. Pienso que habría mucho que aclarar al respecto porque la colección merece estar expuesta como fue la voluntad de los artistas y que no se pierda para México’”. (22, 01, 2026, Milenio).
[4] “El registro público muestra que un juez federal encontró prueba suficiente para sostener que Janet Neschis y Robert Littman orquestaron más de veinticuatro actos de fraude entre 1992 y 1999, incluyendo fraude postal y electrónico, presión e influencia indebida para controlar el patrimonio de Natasha Gelman mientras su salud mental se deterioraba. En 2005, el tribunal permitió que siguieran adelante las reclamaciones por violación a rico (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act, por sus siglas en inglés), fraude e influencia indebida, pese a que un experto había declarado a Gelman mentalmente capaz. La Anturia Foundation, que albergaba más de 36 millones de dólares en activos financieros, vio modificados sus estatutos para beneficiar a Littman (31%) y a un fideicomiso de Neschis (57%), en detrimento del Weizmann Institute y la familia Jung. Ambos casos se resolvieron extrajudicialmente en rondas de conciliación entre las partes en 2006 y 2009 con acuerdos bajo confidencialidad, sin que nunca se emitiera un fallo condenatorio definitivo. El registro público también muestra que la colección resultante de ese proceso se vendió por menos de doscientos millones de dólares —muy por debajo de estimaciones que superan los seiscientos millones—, el comprador, Marcelo Zambrano, usó dinero prestado, que se vendió arte en subasta para pagar intereses, y que dos fundaciones benéficas destinadas a continuar el legado de Natasha no recibieron nada.” (Arte Informado, 18 de abril, 2026).
[5] Alejandra de la Paz, en entrevista con Guillermo Osorno para el canal 22: “No hay ninguna constancia de que ella [Natasha Gelman] quisiera dejar la colección al pueblo de México, de lo que sí hay una constancia es que hubo un testamento, que le daba un carácter de legatario a quien fue el anterior propietario, y por el otro lado también es ese el fundamento legal que permitió que Robert Littman ganara todas estas impugnaciones a las que estuvo sujeto”. Alejandra de la Paz pasa a afirmar que como los Zambrano son regios, mexicanos, que tienen su domicilio en la Ciudad de México, que han registrado las obras que son patrimonio ante el inbal, a partir de una venta legal “…nos ha dado las certezas... Permite su exportación temporal por tiempos diversos […] aclaro un punto que es muy importante: Littman fue albacea de la masa hereditaria, pero legatario de la colección […] el INBAL da un acompañamiento técnico, dar un acompañamiento en términos de los permisos de exportación temporal que estas obras requirieran, y se nos pidió que este convenio ―cosa que aceptamos porque nos parecía importante justamente para la protección de este importante conjunto de obras― que se pudiera extender este convenio lo más ampliamente posible, cosa que accedimos, a que fuera por cinco años, que es lo que esta administración podría comprometer en este acompañamiento, se nos planteó si esto pudiera ser sujeto a una renovación, y como en muchos otros convenios se habla de que las partes podrían renovar este acuerdo, pues siempre y cuando haya las condiciones, siempre y cuando las nuevas autoridades así lo determinen, por lo tanto este acuerdo está fijado para cinco años de acompañamiento […] no hay ningún permiso excepcional”. Osorno insiste: “Sólo para reiterar: existe algún riesgo, de que yéndose al Faro Santander, la colección quede fuera del país?”, y de la Paz responde: “No existe ningún riesgo. Sin lugar a dudas no existe ningún riesgo”.
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Texto publicado el 29 de mayo de 2026.