Andrea Aspe
Ángela Arziniaga
Arturo Fuentes
Carmen Mendoza
Cristina Kahlo
Cristóbal Gracia
Fernanda de Icaza
Gerardo González
Graciela Iturbide
Guillermo Espinosa
Héctor García
Martín Soto Climent
Maya Goded
Miguel G. Counahan
Piguame
Pilar Goutas
Santiago Borja
Tamara Goutas
Yvonne Venegas
Curaduría: Edgar Alejandro Hernández
Casa de México en España
(Alberto Aguilera 20, Madrid, España)
Del 9 de septiembre al 15 de noviembre de 2026.
¿Por qué insistimos en hablar de la fascinación de los mexicanos por la muerte? ¿Se trata únicamente de un cliché turístico o existen elementos históricos y culturales que justifican esta percepción? Más allá de las calaveras de azúcar, las celebraciones de Todos los Santos o las figuras de calacas elaboradas en papel picado, en México existe una profunda conciencia de la muerte que transita entre la cultura popular, la religión, el arte y el mito. A lo largo de los siglos, esta relación singular con la muerte ha alimentado el imaginario colectivo y ha dejado una huella decisiva en la producción artística del país.
El ejemplo arquetípico es José Guadalupe Posada (1851–1913), cronista visual del México porfiriano, quien, desde el taller de Vanegas Arroyo, halló el medio ideal para dar forma a sus múltiples calaveras. Con ellas logró capturar el caos urbano, las tensiones sociales y los relatos populares que escapaban a la letra impresa.
En una época marcada por la agitación global, la pérdida y la incertidumbre, un grupo de artistas mexicanos recupera este espíritu y recurre a la técnica del heliograbado para ofrecer una mirada contemporánea sobre la muerte. Sus imágenes emergen tanto de experiencias personales como de narrativas que abordan temas como la identidad, la ausencia, el duelo, la migración y otras preocupaciones que definen nuestro tiempo.
Cada artista trabajó en estrecha colaboración con Helio TM –un taller especializado en heliograbado localizado en la Ciudad de México– para producir una obra ex profeso para esta exposición. Este proceso de acompañamiento técnico y conceptual permitirá que cada pieza no solo dialogue con la tradición gráfica, sino que le implima una perspectiva contemporánea.
Si bien algunas de las obras aluden de manera explícita a la muerte, la selección propone una exploración más amplia y compleja de las distintas experiencias asociadas con la pérdida, la ausencia y el duelo. Al fin y al cabo, los rituales funerarios constituyen una expresión de los vivos más que de los muertos, pues revelan las formas en que cada cultura procesa la memoria, construye significados en torno a la muerte y mantiene vínculos simbólicos con quienes han desaparecido.
Edgar Alejandro Hernández, curador
Madrid, septiembre 2026
PRENSA