Las rodillas del ciprés

De Javier Barrios

Curaduría Inbal Miller y Edgar Alejandro Hernández

Museo de la Ciudad de Querétaro, del 14 de febrero al 15 de mayo de 2022


Hay que querer algo muy apasionadamente para ir a buscarlo a la zona del Fakahatchee.

Susan Orlean


Hay obsesiones que resultan muy productivas por la capacidad que tienen de desbordar su propio objeto de deseo. Es el caso del impulso y esencia que guía la obra reciente del artista Javier Barrios (Guadalajara, 1989), quien durante casi un lustro ha enfocado su trabajo al estudio e investigación de las flores, particularmente las orquídeas, para desarrollar un heterogéneo cuerpo de obra que tiene la capacidad de recordar discusiones entre arte y ciencia, ser humano y naturaleza, representación y estructuras de poder, política y narración histórica, divulgación de la ciencia y visiones apocalípticas, escenas de humor intelectualizado y fantásticos viajes decimonónicos en busca de especies exóticas.


La exposición Las rodillas del ciprés, que se suma a los festejos por el 25 aniversario del Museo de la Ciudad de Querétaro, ofrece una selección representativa de obras que fueron creadas a partir del viaje que realizó el artista al pantano Fakahatchee en las afueras de Naples, Florida, Estados Unidos, para encontrar una rara y mitificada orquidea fantasma.


Siguiendo el relato que generó el libro El ladrón de orquídeas (1998), de Susan Orlean, y la película Adaptation (2002), escrita por Charlie Kaufman, Barrios se internó en el pantano Fakahatchee para tratar de encontrar la dendrophylax lindenii (orquídea fantasma), una especie que no tiene hojas, tallo, ni bulbos, sólo un enroscado cúmulo de raíces, ya que estas últimas realizan el proceso clorofílico. Florece una vez al año y su flor posee una blancuna tan nívea y vibrante que no tiene comparación alguna, además de que su pronunciado y protuberante labelo genera la sensación de que permanece mágicamente suspendida en el aire, como un fantasma. Al menos así la describen aquellos que la han podido ver en la naturaleza.


La experiencia de Barrios, que narra en primera persona, es registrada en video, pero también en los numerosos dibujos que se desdoblan en un complejo rizoma donde la representación de la naturaleza cede ante las visiones y obsesiones del artista. La muestra tiene como eje la orquídea fantasma, pero en realidad su presencia no se limita a su representación gráfica, sino que su perenne ausencia es lo que da tono y peso a la obra del artista. Lo trascendente para Barrios no está en lograr un retrato fidedigno de las orquideas, sino en poner en tensión las numerosas posibilidades que como artista encuentra al momento de participar de este juego de expectativas y frustraciones. Entender a las orquideas no es sólo un proceso de aprendizaje de cuestiones botánicas, sino que se desborda hacia su propio entendimiento del arte y de las implicaciones políticas y sociales de la creación contemporánea.


Esta exposición fue posible gracias al apoyo de la familia Maya Montalvo.