XII Bienal FEMSA

POR EDGAR ALEJANDRO HERNÁNDEZ

En el año 2003, la 50 Bienal de Venecia hizo evidente que padecía los efectos de su propio éxito. Su prestigio, que convoca a centenares de artistas, y el gran interés que genera en los medios internacionales, había desencadenado un crecimiento exponencial que finalmente afectó a su principal objetivo: el espectador.

Al menos este fue el diagnóstico que hizo su entonces director artístico, Francesco Bonami, quien organizó, en colaboración con cinco co-curadores (Carlos Basualdo, Hou Hanru, Gabriel Orozco, Gilane Tawadros y Rirkrit Tiravanija), una de las ediciones más hacinadas de su propia historia. Desde hace 12 años todos los invitados al mayor encuentro de arte global pudimos ver que el crecimiento desproporcionado de este tipo de eventos no resultaba el mejor camino para el arte contemporáneo.

En aquellos años no recuerdo a nadie que tuviera una ruta alterna a este esquema masivo del arte.

Por todos lados se escucharon las críticas, pero la Bienal de Venecia siguió el mismo camino y hasta la fecha se desarrolla como un evento inabarcable que, por mucho, ha perdido su dimensión humana.

Ante esta realidad, me pareció ejemplar que el pasado 27 de octubre la XII Bienal FEMSA anunciara, en Monterrey, un nuevo esquema curatorial que no sólo se plantea con una mirada local, sino que hace una apuesta puntual: decrecer.

“Poéticas del decrecimiento. ¿Cómo vivir mejor con menos?” es el título de la nueva edición de la Bienal FEMSA, curada por Willy Kautz, que retoma la idea del decrecimiento planteado en una cierta rama de la ecología, para proponer un esquema de producción artística que se vincule más con esquemas comunitarios y sociales y se aleje lo más posible del arte como espectáculo de masas.

"¿Es usted feliz?", intervención del chileno Alfredo Jaar.

 

El detonante de este nuevo proyecto es una casa de residencias llamada Lugar Común, que se ubica en Privada Liendo 709, colonia Obispado, Monterrey, Nuevo León, y que inició con el proyecto Atelier Romo, del artista Sebastián Romo, que además de generar espacios de debate y discusión con artistas locales, produjo con materiales de reuso varios de los muebles que existen en la residencia.

Que quede muy claro señores, de lo que se trata aquí es de vivir mejor con menos. No estamos jugando a la pobreza”, recalcó Romo el día que se presentó Lugar Común a los medios.

Y si bien la aclaración parece simple, en el fondo contiene la esencia de todo el proyecto, ya que la propuesta no se desmarca del esquema económico, expositivo y de distribución que tradicionalmente ha acompañado a la Bienal FEMSA, pero sí plantea una ventana para revalorar los procesos locales y comunitarios dentro del campo artístico.

Atelier Romo, de Sebastián Romo.

 

Además del Atelier Romo, Lugar Común inauguró una intervención del artista chileno Alfredo Jaar, quien reactiva una de sus piezas de 1981, que plantea un estudio sobre la felicidad de las personas. El ocupar la fachada de la residencia con la pregunta “¿Es usted feliz?” resulta por demás eficaz, si pensamos que  desmonta la operación tradicional de cualquier anuncio espectacular, al no vender ni ofrecer ningún producto o servicio, sino porque además cuestiona con un tema simple pero fundamental al visitante.

El préstamo, afirma el curador, tuvo la función pedagógica de acentuar el valor del patrimonio cultural a partir de su propia estructura de conservación.

El día de la inauguración también se trajo a Lugar Común una obra de la Colección FEMSA, “Los Mitos” (1944), deJuan O’Gorman, que básicamente hizo énfasis en el vínculo que existe entre el Programa Curatorial y la colección, pero bajo una acción que remarcó los esquemas de preservación y seguridad que implica el traslado y montaje de la obra. El préstamo, afirma el curador, tuvo la función pedagógica de acentuar el valor del patrimonio cultural a partir de su propia estructura de conservación.

Obra en proceso de Gabriel de la Mora.

 

Lugar Común invitará a Monterrey durante un año a los artistas Mariana Castillo Deball, Gabriel de la Mora, Rodrigo Hernández, Fritzia Irízar, Edgar Orlaineta, Rometti Costales, Jorge Satorre, Melanie Smith, Daniel Steegmann y elcolectivo Tercerunquinto, para que continúen con los procesos de colaboración con artistas regiomontanos, que son convocados por el artista Leo Marz, quien opera como curador local. Algunos de los resultados se podrán ver en el Parque Fundidora en 2016.

La propuesta de la XII Bienal FEMSA recuerda de forma casi natural algunas de las estrategias que tuvo el programa artístico inSite, que se realizó durante casi dos décadas en la frontera entre Tijuana y San Diego. Hay que esperar para ver si el proyecto regiomontano también logra insertarse en la historia del arte mexicano e internacional.

Patio de Lugar Común.

 


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