Encounter de James Turrell en Culiacán

POR EDGAR ALEJANDRO HERNÁNDEZ

HAce una década entrevisté al fotógrafo ciego Paco Grande (Colunga, Asturias, 1943), quien lo primero que me dijo fue que, sin importar su discapacidad, tenía la necesidad de crear imágenes. Es más, aseguraba que su "visión" era más amplia y compleja que la de una persona que sí gozaba del sentido de la vista, pues de un solo golpe podía ver/imaginar lo que estaba pasando en la habitación en la que nos encontrábamos, pero también en la sala contigua e incluso en el patio por el cual habíamos entrado. El uso de sus otros sentidos le permitían tener una mayor percepción.

Cuando visité el Jardín Botánico Culiacán y conocí la obra Encounter, del artista estadounidense James Turrell, me sentí por un momento como Paco Grande. La experiencia que me produjo la pieza fue la de haber ampliado mi rango de percepción. Sentado a las 5 de la mañana dentro de esa estrambótica escultura de ocho metros de alto, que opera como un observatorio que altera tu visión, al ver el cielo a través de una cámara elíptica enmarcada por un juego de luces, sabía que ya no volvería a ver de la misma forma el paso de las nubes sobre mi cabeza. El Skyspace de Turrell había modificado mi mirada y desde ese momento el cielo sólo podía ser un azul profundo.

No resulta exagerado decir que Encounter representa la pieza más ambiciosa del proyecto de intervenciones artísticas que realiza, en comodato, la Colección Isabel y Agustín Coppel (CIAC) dentro del Jardín Botánico Culiacán, que cuenta entre su acervo con piezas tan importantes como Game Over (2011), de Francis Alÿs; This You (2006), de Tino Sehgal;Caprichos (2004), de Valeska Soares; White Quartz Ellipse (2000), de Richard Long;Concave/Convex Hedge Folly (2005), de Dan Graham; o Go 4 no Norders, (2006), de Gabriel Orozco, por mencionar algunas.

Si bien la mayoría de las obras que llegan a la colección del jardín tienen un largo y complejo proceso de investigación, que implica la visita del artista para conocer el proyecto y luego proponer una obra; en el caso de Turrell el proceso se prolongó durante casi una década, no sólo por las complicaciones técnicas y arquitectónicas de la obra, sino porque el artista necesitaba tener claro la ubicación y la forma de la pieza para que se integrara al Jardín Botánico Culiacán, que además de su acervo artístico tiene una colección de más de mil cien especies vegetales que provienen de prácticamente todo el mundo.

Puede ser una especulación, pero la elipse que define el diseño de toda la obra fue definido por el propio jardín, ya que el solar donde se construyó el Skyspace está flanqueado por una colección de palmeras que rodean con la misma forma geométrica.

Y es justo la elipse el elemento que marca la experiencia dentro de Encounter, ya que es la circunferencia en la cúpula de la obra lo que permite que se pierda el marco que se genera entre el juego de luces diseñado por Turrell y el color que adquiere el cielo. Este efecto demandó de un preciso trabajo de ingeniería para llegar al grado cero entre la parte exterior e interior de la cubierta de acero recubierta de fibra de vidrio (que pesa 42 toneladas), lo cual hacía que los bordes fueras perdiendo espesor como si se tratara del filo de una navaja.

Como ocurre con todas las obras de Turrell, la experiencia sensible está basada en un complejo diálogo entre el diseño y la luz, a partir de una iluminación que no busca ser un espectáculo multicolor, sino un escenario que concentre la mirada del espectador en aspectos que no resultan evidentes a simple vista, pero que para descubrirlos necesitan de la creación de un ambiente (por parte del artista) y de un delicado ejercicio de abstracción e incluso de introspección (por parte del espectador).

Aún cuando Encounter es una obra que impone visualmente por sus dimensiones y diseño, la pieza realmente no puede ser apreciada con prisa o dentro de una multitud, por ello la entrada está limitada a 30 personas y sólo se accede mediante una reservación previa (con un costo de $150 pesos por persona) que se puede hacer antes del amanecer o previo a la puesta del sol. El programa de iluminación fue diseñado por Turrell para ambos momentos del día.

Turrell crea una pieza monumental que sólo funciona si se logra un momento íntimo dentro de su observatorio, pues lo que el artista busca es modificar la percepción que tenemos del color que rodea y que define nuestra existencia. En varias ocasiones Turrell ha dicho que "el mundo no es aquello que recibimos, sino aquello que creamos" y es en ese momento de creación en el cual el artista estadounidense busca involucrar al espectador.

Encounter revela al visitante todos los colores y tonalidades que tiene el cielo gracias a que ofrece una experiencia que sólo se puede tener en vivo, o como el propio artista lo llama, a través de un "encuentro" con el color, el cual no hay manera de reproducir de forma fiel en fotografía o video.


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